Ibercaja y la ardorosa defensa de la independencia de la banca mediana.


Con los mimbres que le adornan, Ibercaja Banco seguirá alone and kicking durante muchos muchos años por más que algunos se empeñen en lo contrario.
Foto: Sucursal Expo Zaragoza 2008.
Sucursal Expo Zaragoza 2008.

 

Publicaba ayer Agustín Marco algo que venimos comentando desde hace meses en Valor Añadido: en un entorno de bajos márgenes y rentabilidad deprimida, la solución de la banca española para tratar de mejorar su retorno pasa por una nueva ronda de consolidación, sea o no con el auspicio de las autoridades del ramo. Un proceso que, por cierto, puede ir más allá de las entidades de menor tamaño y alcanzar a alguna de las seis grandes, caso de un Popular que va por días acumulando papeletas.

 

Sin embargo, cada vez que estas noticias salen a la palestra, es Ibercaja Bancoel que con más denuedo se empeña en justificar no sólo su capacidad parasubsistir de manera independiente, sino de captar fondos en la desinversión forzada que la Fundación, titular a día de hoy de cerca del 88% del capital, tiene que realizar antes de 2018 para situar dicha participación por debajo del umbral del 50% que fija la ley. Los números, vienen a decir sus representantes, justificarán el interés por una colocación cuya concreción más factible es, de acuerdo con las estimaciones de la propia institución, finales del 2016 principios del 2017.

¿De dónde saca pa tanto como destaca? Hemos querido buscar la respuesta a esta pregunta en la información pública que hay disponible sobre la entidad.

De su presentación corporativa se deduce que es el sexto banco por activos de nuestro país, con unas 1.350 sucursales, 6.000 empleados y por encima de los tres millones de clientes. Líder destacado en Aragón, condición reforzada tras la compra de Caja3, mantiene el 60% de su volumen en sus mercados de origen lo que se traduce en altos niveles de lealtad y satisfacción entre su clientela. Su área de gestión de activos es una de las más reconocidas a nivel nacional. Ni cláusulas suelo, ni preferentes ni subordinadas pesan sobre su percepción.

 

Hasta ahí la literatura, esa de la que no se come. Lo interesante viene a continuación.

Estamos ante una firma hipotecaria, sujeta, por tanto, a los efectos de la presión a la baja de tipos y spreads, si bien es verdad que su exposición a segunda vivienda es pequeña, su Loan to Value muy razonable (57,7%), su tasa de mora mejor que la del sector y su nivel de cobertura vía provisiones alto. Además, de los nuevos créditos concedidos en 2014, el 58% de ellos fueron a empresas, cinco veces más que para viviendas. Una proporción que subió al 64% en el primer trimestre de este ejercicio. De la capacidad de cambiar este mix dependerá en buena medida la consecución de su objetivo de ROTE del 10% en cuatro años.

 

De esto y de su habilidad para rebajar una ratio de eficiencia que se situaba, ex operaciones financieras, en un 56,4% a cierre de marzo pese a haber conseguido una reducción interanual de los costes operativos del 9,4%. Un buen punto de partida hacia esa meta estratégica del 50% en 2018 que se antoja elevada para los estándares históricos de nuestra banca. Es precisamente este hecho, junto con la capacidad de racionalizar la estructura comercial en alguna de las regiones en las que está más presente, lo que le dota de aún más atractivo para un potencial comprador.

Cuenta con una posición de liquidez equivalente al 20% de los activos, vencimientos de deuda diversificados en el tiempo, capacidad de financiación adicional en el BCE de 4.800 millones, una ratio de capital Basilea III del 10,3% a marzo -que incluye plusvalías latentes- y numerosos ases en la manga toda vez que el Grupo no ha hecho desinversiones significativas (ni gestora, ni seguros, ni non core assets…) y aún le queda algo de jamón en su cartera inmobiliaria y de bonos que cortar. Sin problemas por esta parte.

 

 

De todo lo anterior se deduce que, en efecto, en un entorno tan complicado como el que España ha vivido en los últimos años –y lo que te rondaré morena- Ibercaja ha cumplido de la mejor manera posible con la máxima de ‘zapatero a tus zapatos’ sin meterse en especiales líos –más allá de las inevitables servidumbres locales derivadas de su condición de ex caja- y consolidando una franquicia que le está dando amplio rédito en sus áreas de influencia.

Sin embargo, no es tampoco la joya de la corona.

Disfruta, no obstante, de una ventaja, de un intangible muy valioso con el que concluyo. La importante renovación de su equipo directivo -que ha afectado a toda la estructura de la organización desde el CEO, que frisa los 50, hacia abajo- acometida en los últimos años. Promoción interna y potenciación de talento que ha situado a gente insultantemente joven en áreas de enorme responsabilidad, como la dirección financiera, por citar solo un ejemplo, y que facilitan una mayor conexión con el cambiante entorno actual.

Si estos nuevos ejecutivos no son capaces de hacer la transición definitiva desde lo local a lo digital, Ibercaja acabará agonizando en manos de un competidor. Pero si no, con los mimbres que le adornan, seguirá alone and kicking durante muchos muchos años por más que algunos se empeñen en lo contrario.

Al tiempo.

Buen fin de semana a todos.